Posteado por: panarro2 | septiembre 26, 2009

Letizia se toma en serio el calzado español

La princesa Letizia visita una de las marcas que exponen en Modacalzado+Iberpiel. (Imagen: Susana Vera / REUTERS)

La princesa Letizia visita una de las marcas que exponen en Modacalzado+Iberpiel. (Imagen: Susana Vera / REUTERS)

  • La princesa de Asturias ha mostrado el respaldo de la Corona a los empresarios del calzado y la marroquinería.
  • Letizia aprovechó para visitar las marcas de zapatos que exponían allí.
  • Recibió un regalo para sus hijas de parte de un fabricante
  • 20MINUTOS.ES / EFE. 25.09.2009 – 20.32 h

    La princesa de Asturias se interesa, y mucho, por el calzado. Y no sólo para lucirlo en galas y cenas reales. Letizia ha expresado su apoyo a los empresarios españoles del calzado y la marroquinería a las iniciativas para fomentar la proyección exterior de ambos sectores.

    La esposa del príncipe Felipe ha visitado este viernes el salón internacional Modacalzado+Iberpiel en Ifema, abiertos desde el jueves a comerciantes y profesionales de estos sectores y en el que participan 325 empresas y 700 marcas, fundamentalmente españolas.Los fabricantes españoles de calzado aprovecharán sus puntos distintivos (innovación, diseño, moda…) frente a la competencia de los países asiáticos, especialmente China, y centrarán su proyección exterior en mercados emergentes como las naciones de Europa Oriental, inicialmente menos afectadas por la crisis.

    Victoria, Pikolinos, Mustang, Barrats, Salord Jover, Paredes, Rebeca Sanver, Magrit y Antonio López figuran entre las marcas visitadas por Doña Letizia, a quien se ha acercado un representante de una firma de calzado para entregarle, como obsequio para sus hijas, dos perros de peluche.

    Publicado en 20 Minutos: http://www.20minutos.es/noticia/527208/0/letizia/clazado/feria/

    Posteado por: panarro2 | mayo 12, 2008

    ¿Qué significan los números del calzado?

    Pues representan un tallaje del pie. Cuanto más grande es el pie mayor es la talla y el número asociado a ella, eso está claro, pero si uno calza el 41, ¿qué significa eso? ¿41 qué?

    Desde el siglo XVIII, en el ramo del calzado se utiliza una unidad propia: el punto. Pero ese punto no es una medida consensuada, pues ocurre como con otras tantas medidas existentes antes de la adopción del Sistema Métrico Decimal, en cada zona o región tienen su propia medida. Así el punto tiene diferente medida según el lugar, y podemos hablar del punto París, el punto Berlín, el punto Viena… que los maestros artesanos habían fiado a raíz de locales acuerdos.

    Todo esto no tuvo demasiada importancia hasta finales del siglo XIX, cuando la Revolución Industrial modificó para siempre los modelos habituales de producción y se desarrollaron los modelos fabriles de fabricación en masa.

    Pero veamos la evolución. Ya a principios del siglo XIX se extiende en Europa el uso del punto París merced a la ocupación napoleónica. Este punto equivale a 2/3 cm, es decir 6,667 mm, con lo que 3 puntos o números equivalen a 2 cm. Y como muchos países consideraron tal punto demasiado grande, muchos de ellos introdujeron medias medidas o puntos (3,334 mm), pudiéndose encontrar el 37,5 o el 40,5, por poner unos ejemplos.

    Pero no queda ahí la cosa con esto de la numeración, pues los ingleses siguen su propio sistema. Ya a principios del siglo XIV, Eduardo II, rey de Inglaterra, determinó que tres granos de cebada juntos formaban una pulgada (2,54 cm) y que 12 pulgadas formaban un pie (30,48 cm), por lo que los artesanos zapateros tomaron como unidad de calzado el equivalente a un grano de cebada, es decir 1/3 de pulgada, es decir 8,467 mm. Siendo habitual también el uso de medios números con una medida de 4,234 mm.

    Y de tal manera que su size 1 equivale a 22 cm, lo que equivale a un 33 francés.

    Y en norteamérica se sigue el modelo inglés aunque varía el punto de partida. En el sistema americano, la escala empieza 1,116 mm antes, lo que significa que en comparación con el sistema inglés, cada número empieza un poco antes.

    Con lo fácil que sería seguir una numeración métrica… a un pie de 25 cm le correspondería un 25, a uno de 27,5 cm un 27,5… pero la tradición tiene mucho peso.

    Curiosidades:

    – Tradicionalmente, España ha mantenido una numeración del calzado distinta al resto de los países de la Europa continental. Anteriormente el calzado se tallaba con un número menos que en los demás países de la U.E, (excepto Reino Unido). Así al 40 español le correspondía un 41 continental. Hasta que una normativa comunitaria trató de normalizar de forma voluntaria el sistema de numeración de calzado para evitar problemas a la industria y a los consumidores.

    Actualmente el número de calzadomismo que en el resto de países del entorno europeo (excepto Reino Unido) y se corresponde a un número más del que estaba vigente anteriormente.

    – Esta diferencia radicaba en la forma de medir la longitud del pie, ya que mientras en España se utilizaba para ello la huella de la planta del pie, el sistema continental se sirve de la proyección del mismo sobre el suelo para calcular la longitud.

    Publicado en: http://www.taringa.net/

     

    Posteado por: panarro2 | mayo 12, 2008

    Historia del calzado

    Cuenta la leyenda que hace unos quince mil años, un hombre de la prehistoria quiso proteger sus pies del molesto suelo helado que le impedía caminar con soltura. El astuto troglodita tuvo la idea de cubrirlos con piel procedente de un animal que él mismo había sacrificado. Con el paso del tiempo fue utilizando materiales de mayor calidad, como el cuero y fibras vegetales provistas de una mayor firmeza que sujetaba al pie con tiras de esparto.

    A partir de este primer “zapato”, que se asemejaba más a una sandalia, podemos hablar del nacimiento del concepto de calzado. Éste fue evolucionando conforme el ser humano desarrollaba su inteligencia, adquiriendo otras finalidades que distaban de la de protección y resguardo del pie y que respondían a cuestiones de índole social y estética.

    Perdido en el tiempo, hace unos quince mil años, o quizás más, un cavernícola quiso proteger sus pies del hielo que los hería y casi le impedía pisar y caminar.

    En una demostración clara de su capacidad para improvisar, inventar o solucionar problemas, se le ocurrió envolver sus pies con una pedazo de piel animal que tenía a mano. Lo hizo y amarró la piel con una especie de cordel de que disponía.

    Con su cómoda y protectora recién creada “pantufla” pudo salir a la intemperie sin importar el frío. El concepto de calzado había nacido.

    Después mejoró la calidad de ese invento protector y utilizó materiales más firmes, como el cuero endurecido o algunas fibras vegetales resistentes.

    La historia del calzado, así iniciada, nos lleva a España y Francia donde, en pinturas rupestres de la época magdeleniense de hace unos catorce mil años, encontramos las primeras noticias gráficas de su uso.

    Si de testimonios físicos se trata, la pieza de calzado más antigua que se conoce, en buen estado, son unas sandalias confeccionadas en paja trenzada o en láminas de hoja de palmera, procedentes del antiguo Egipto.

    Conforme la especie humana evolucionaba, el calzado también evolucionaba y se le fueron añadiendo otras funciones a la original de protección y aislamiento como son la social y la estética.

    Existen modelos del calzado de civilizaciones antiguas, tales como los egipcios, chinos, vikingos, y de aborígenes. Sin embargo, con el paso del tiempo, el poblador rico y el influyente comenzaron a distinguirse por la artesanía y la decoración que caracterizaban a sus zapatos.

    Históricamente, los soldados romanos no llevaban zapatos ni ningún tipo de calzado específico, de acuerdo con los parámetros de entrenamiento y fuerza que estos debían desarrollar. Más tarde, cuando se institucionalizaron las celebraciones en el Circo, utilizaban una plantilla de piel y cuero en bruto para correr y desplazarse por toda la arenilla. Los zapatos amarrados a las piernas se convirtieron en piezas claves de los trajes romanos.

    Hasta finales del siglo IV, la sandalia es el calzado por excelencia y fue sustituido por el calzado rudo, confeccionado con pieles de animales, de los bárbaros.

    La siguiente transformación importante no llegó hasta el siglo VII con el advenimiento de los carolingios que usaron todo tipo de polainas que dejaban al descubierto los dedos.

    Pero los diseños de los primeros zapatos no siempre fueron funcionales y cómodos. Los primeros zapatos usados en la Europa moderna, se vieron en las cortes francesas, en los siglos XIII y XV. En los siglos XVI y XVII eran anchos y planos, poco adecuados para caminar.

    Otros modelos tenían el talón tan alto y estrecho, que no solamente el desplazarse era difícil sino que su peso originaba dolores en los tobillos. Este modelo creó más tarde los zapatos con “plataforma”, populares a partir de 1970.

    De todos modos, los modelos de zapatos usados antes de 1600 eran incipientes y simples. Las plantillas que protegían los pies eran hechas de corcho, cuero o piel. Para sujetar correctamente la plantilla al pie, los fabricantes utilizaban clavos y metales.

    En cuestión de calzado, es indudable que cada persona tiene sus propios gustos. Según las tradiciones chinas, los pies pequeños son de princesa.

    Para princesas y plebeyas el calzado se ha convertido hoy en día en un elemento esencial de la moda. Unos buenos y finos zapatos embellecen un traje, o, por el contrario, unos toscos y feos lo desacreditan.

    En el mercado de la moda existen modelos y moldes de zapatos y calzado de todos los estilos y para diferentes ocasiones. Los hay finísimos y delicados, como las zapatillas del ballet. En cuero, materiales sintéticos o en gamuza, para vestir de gala o para descansar en casa.

    El mocasín moderno se deriva del zapato original adoptado en climas fríos por los indios, los esquimales y los siberianos norteamericanos, y de ese mocasín indio, que a su vez es copia del sistema usado por los primeros hombres, renació la útil pantufla. (Ver Calzado antiguo).

    Las pantuflas son llamadas también babuchas, que era un zapato ligero y sin tacón usado por los moros ya en el siglo XII.

    Hoy en día se define pantufla o pantuflo, como una “chinela o zapato sin oreja ni tacón que, para mayor comodidad, se usa en casa”.

    La definición habla por sí sola. El antecedente más reciente de la pantufla es, entonces, la chinela, una zapatilla ligera, de descanso, que se usaba en el siglo XIV.

    El diseño de la chinela se jerarquiza de acuerdo a los materiales de uso, como tejidos tecnológicos, laminados brillantes, tules, transparencias y accesorios. El nombre deriva del italiano cianella, una variante dialectal del también italiano “pianella”, que es un diminutivo tanto de piano como de plano o llano.

    Como vemos, nuestra fiel pantufla tiene su historia. No podemos decir que alguien la “inventó”, pero su presencia en nuestras vidas está íntimamente ligada a la interesante historia del calzado, que estamos conociendo.

    En el curso de esa historia, el zapato y los materiales que lo forman han evolucionado. En su confección se han empleado metales, pieles (algunos sin curtir o con pelo), hojas de palmeras, maderas de diferentes tipos, sedas, bordados y una larga lista de materias diversas.

    Durante la Edad Media se impone “la moda” de los zapatos acabados en punta, quizá por influencia oriental a través de las cruzadas. Pero las puntas fueron creciendo de tal forma que apareció el zapato de punta retorcida, que se convirtió en un claro atributo de clase.

    El Renacimiento impuso, como ocurre normalmente con la moda, la tendencia totalmente contraria; zapatos exageradamente anchos, llamados “patas de osos” o “morros de vaca”. También corresponden a este periodo los chapines, predecesores de los zapatos de plataforma de fines del siglo XX.

    A finales del siglo XVI y principios del XVII apareció el tacón cuyo origen tiene, al parecer, una razón práctica ya que afirmba a los estribos las botas de montar. Sin embargo, esta función práctica fue cayendo en desuso y el tacón se incorporó al calzado femenino como un elemento puramente estético, y variando formas y altura se ha mantenido desde entonces hasta nuestros días.

    Durante el Barroco, el zapato adquiere todas las influencias estéticas del momento, con una marcada preferencia por las líneas curvas, la seda, el terciopelo, los bordados, bucles y bridas.

    Los franceses llamaban brodequins pointus y después á la poulaine, a una especie de zapatillas puntiagudas, hechas con pieles y telas traídas de Oriente.

    Pero la Revolución Francesa acaba con todos los símbolos de la aristocracia y los ciudadanos calzan simples zapatos planos.

    Durante el Consulado y, por supuesto, durante el Imperio, los zapatos van recuperando sus adornos. Escarpines y borceguíes se usan junto a las cómodas pantuflas, con cueros de colores y cintas de seda.

    Con Luis Felipe II, la moda en los trajes femeninos, que acentuaba el busto, trajo de nuevo los tacones. Los hombres optan por la simplicidad y usan la botina que durará prácticamente un siglo.

    A partir de ese momento, como ocurre con la moda en general, todo sucede de modo rápido. Botas con botones, botas atadas, nuevos materiales, diferentes tipos de calzado acorde con diferentes tipos de actividades.

    Hacia mediados del siglo XIX la fabricación del calzado se industrializa, aunque, por su estandarización, no consiguen la calidad del calzado artesanal. El zapato “hecho a mano” sigue siendo sinónimo de calidad.

    Tan serio e importante es el tema del calzado que tres científicos checos quisieron probar personalmente cómo caminaba la gente en la Edad de Piedra con el calzado que fabricaban con pieles de animales, heno y corteza de árbol. Para ello, utilizaron réplicas de las botas del llamado “Hombre de los Hielos”, hallado en los Alpes en septiembre de 1991.

     

    Posteado por: panarro2 | abril 30, 2008

    Mensaje de bienvenida

    Con este breve mensaje quiero dar la bienvenida a todos cuantos han tenido la amabilidad de visitar esta bitácora.

    La iré actualizando con noticias, comentarios y aportaciones personales sobre el sector del calzado en general y más concretamente del diseño en particular. 

    Espero y deseo que sea un punto de encuentro en el que podamos confluir quienes estamos interesados en este apasionante mundo.

    Lo dicho: bienvenidos y hasta la próxima. 

     

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